
¿Cuánto deberías cobrar?
El error más caro de un negocio es cobrar como si tu tiempo y tus gastos fueran gratis. Esta cuenta lo corrige.
Por unidad (un pastel, un corte, un servicio)
Tu mes
Cómo ponerle precio a tu producto sin regalar tu trabajo
El error más común al empezar es copiar el precio del de al lado o cobrar “lo que la gente pague”. El resultado es un negocio que vende mucho y no deja nada, porque el precio nunca incluyó dos cosas: tu tiempo y tus gastos fijos.
Los cuatro ingredientes de un precio sano
- Materiales. Todo lo que se gasta en hacer una unidad, incluidos empaques, etiquetas y lo que “casi no cuesta”.
- Tu tiempo. Si el pastel te toma 2 horas, esas horas valen. La prueba: si mañana contrataras a alguien para hacerlo, le pagarías. Cóbrate a ti igual.
- Gastos fijos repartidos. La renta, la luz y el internet se pagan venda o no vendas. Repartirlos entre tus ventas del mes es lo que hace que el precio los cubra.
- Colchón. Un 15% arriba para imprevistos, meses flojos y para poder crecer. Sin colchón, cualquier tropiezo sale de tu bolsa.
“Es que así me sale muy caro”
Si el precio que arroja la calculadora está arriba del mercado, tienes tres caminos honestos: bajar el costo (comprar por mayoreo, simplificar la receta), subir el valor (mejor presentación, entrega, personalización — que justifique tu precio) o cambiar de producto. Lo que no es camino es regalar tu hora: eso no es un negocio, es un pasatiempo que cansa.
Revisa tus precios, no los tatúes
Cada vez que suban tus insumos —o cada tres meses, lo que pase primero— vuelve a hacer esta cuenta. Los negocios que quiebran “vendiendo bien” casi siempre se quedaron con precios de hace un año. Saber cuánto ganas de verdad, sin sentarte a sacar cuentas, es justo lo que Benli hace con lo que registras.